Retiros

Llovió todo el fin de semana, y fue exactamente lo que necesitábamos

La sala de yoga de Mar de Fulles: esterillas y cojines repartidos por el suelo de madera, una vela en el centro y los ventanales abiertos a la Sierra de Espadán

Retiro Reconecta-Te · 10, 11 y 12 de octubre de 2025 · Hotel Mar de Fulles, Alfondeguilla (Castellón)

Los días previos no hablábamos de otra cosa. Aviso por lluvias fuertes justo el fin de semana que llevábamos meses preparando, en un sitio de montaña y con media actividad pensada para hacerse fuera. Hubo llamadas, hubo consultas al parte cada dos horas y hubo esa pregunta incómoda dando vueltas: ¿y si lo movemos?

No lo movimos. Y hoy, con la perspectiva de haberlo vivido, sabemos que el fin de semana fue como fue precisamente por eso.

Un sitio que ya te calma antes de empezar

El Reconecta-Te fue nuestro primer retiro, y elegimos para él el Hotel Mar de Fulles, en Alfondeguilla, dentro del entorno de la Sierra de Espadán. Es un hotel rural metido en la montaña, con una sala de práctica de techos altos de madera y ventanales que dan directamente a las laderas de alcornoques.

Esa sala hizo la mitad del trabajo. Cuando llueve fuera y estás tumbada en una esterilla mirando cómo el agua corre por un cristal que tiene detrás toda la sierra, el cuerpo entiende antes que la cabeza que ahí dentro no hay nada urgente.

Lo que había dentro de la cajita

La cajita de bienvenida de Vésica abierta: una libreta, un péndulo, un frasco de aroma y un bolígrafo de bambú sobre pétalos
Lo primero que se encontraban al llegar a la habitación.

A cada persona le esperaba una cajita en su habitación. Dentro no había un obsequio de cortesía: había herramientas para el fin de semana. Un péndulo, para escuchar lo que no se dice. Una libreta, para lo que sí necesita salir escrito. Un aroma, para volver a lo esencial cuando la cabeza se va. Y un boli, porque a lo largo de esos tres días se escribe más de lo que la gente espera.

Nos importaba que lo primero que tocaran al llegar fuera algo hecho a mano y pensado para ellos. El retiro empieza ahí, no en la primera clase.

Yoga, meditación y terapias, con la lluvia de fondo

Los tres días combinaron práctica de yoga, meditaciones guiadas, terapias de sanación y tiempo en la naturaleza. Trabajamos el cuerpo por la mañana y lo más profundo por la tarde, que es el orden que pide un fin de semana así: primero habitar el cuerpo, después escuchar lo que trae.

Y la lluvia, en vez de estorbar, se metió dentro de la práctica. El olor a tierra mojada, el ruido del agua en el tejado y en las hojas, esa luz gris que no obliga a nada. Hay meditaciones que costaría muchísimo sostener un domingo de sol, y que aquel fin de semana salieron solas.

Salimos igualmente a caminar. Nos mojamos. Nos paramos debajo de un alcornoque enorme, de esos con el tronco retorcido que llevan ahí más años que todos nosotros juntos, y nos hicimos la foto de grupo empapados y riéndonos.

El grupo del retiro posando bajo un alcornoque enorme en la Sierra de Espadán, con el bosque mojado detrás
La foto que más nos gusta de todo el fin de semana.

La comida también es parte del retiro

Un plato de arroz y un cuenco de ensalada en la mesa larga de madera del comedor de Mar de Fulles

Comer en Mar de Fulles es parte de la experiencia, no un trámite entre actividades. Cocina consciente, producto de la zona, mesa larga y compartida. Y ahí pasó algo que no estaba en el programa: las conversaciones de la mesa. Gente que llegó el viernes sin conocer a nadie y que el domingo se despedía intercambiando teléfonos.

Lo que de verdad hizo el fin de semana

Podemos hablar del sitio, de la sala, de las cajitas y del programa, pero seríamos injustas si no dijéramos lo evidente: lo que hizo especial el Reconecta-Te fue el grupo.

Se juntó un grupo de personas con una disposición y una honestidad que hicieron que la energía fluyera de una manera profundamente sanadora. Cada uno llegó con lo suyo, y cada uno se permitió soltarlo delante de los demás. Eso no se organiza ni se contrata. Se agradece.

Porque de eso iba el retiro. No de aprender nada nuevo, sino de recordar algo que ya estaba: que tu esencia te guía y te marca el camino en todo momento, y que la mayor parte del tiempo lo único que hace falta es bajar el ruido lo suficiente para volver a oírla.

Gracias a cada una de las personas que estuvieron allí. Hicisteis que un fin de semana con aviso de lluvias fuera, si cabe, todavía más mágico.

El siguiente

Estamos preparando el próximo retiro. Si quieres enterarte en cuanto tenga fecha, déjanos tu correo y te avisamos antes de que se abran las plazas: los grupos son pequeños a propósito.

Y si te queda cerca Picassent, no hace falta esperar a un retiro para empezar: hay clases de yoga cada semana, y una vez al mes meditación y yoga al aire libre en el polideportivo.

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